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Walton deja MC; el reacomodo del ajedrez

Textos y claves…


 

Miguel Ángel Arrieta

 

Luis Walton Aburto renunciará en los próximos días al partido Movimiento Ciudadano. Después de casi dieciocho años de fundar y consolidar lo que primero se denominó Convergencia y derivó en MC, el ex alcalde acapulqueño generará con esta decisión la eliminación de especulaciones en el debate por la sucesión gubernamental en Guerrero y consecuentemente orilla a reacomodar estrategias en la rebatinga por la candidatura de Morena.

El legado de Walton en MC define un perfil de apertura partidista que permitió instalar condiciones que bloquearon decisiones centralistas dictadas desde la Ciudad de México para controlar el poder en Guerrero.

De hecho, Walton jugó un rol de eje cohesionador en los ensayos de alianzas partidistas para evitar la permanencia del PRI en Casa Guerrero, hasta que la dirigencia nacional de Los Chuchos en el PRD desdeñó su papel en 2015 y se negaron a recibirlo para negociar los acuerdos que sustentarían la dupla PRD-MC con Beatriz Mojica a la cabeza.

Considerado por críticos como un político gerencial, Walton reflejó en esa personalidad empresario-partidista el proyecto para desarrollar con disciplina el crecimiento de Movimiento Ciudadano y en una década consolidó la presencia de ese instituto -aparentemente de calibre pequeño-, con la obtención de diputaciones federales, senaduría, diputaciones locales y alcaldías, entre ellas la de Acapulco.

Por lo pronto, un Walton sin partido coloca el debate de la candidatura de Morena en Guerrero en un escenario de reorientación interna ante la posibilidad de sumar una corriente cívica ciudadana electoralmente indecisa frente a la propuesta encarnada por el Senador Félix Salgado Macedonio.

Para el sector ciudadano que respaldó incondicionalmente a Morena el pasado primero de julio, la alternativa de elegir como candidato a un Félix Salgado señalado de haber establecido cuando fue alcalde las condiciones para convertir a Acapulco en feudo de grupos criminales, representa un riesgo que debería advertir la dirigencia nacional del partido lopezobradorista.

La imprudencia y falta de conocimiento administrativo de Salgado Macedonio abonan en buena parte la percepción de que Morena debe revisar a profundidad sus cartas para contender por la gubernatura antes de subirse al ring político: las declaraciones del ahora Senador por Morena en el sentido de que el gobierno de México desaparecería los consulados generales en Norteamérica, y el Senado mexicano desaparecería los poderes de los estados que se opusieran a las decisiones del nuevo gobierno federal, son evidencia abrumadora a la hora de calificar capacidades.

Después de todo, la realidad crítica de Guerrero no puede superarse con ocurrencias y bravuconerías, muchas veces pronunciadas por Félix Salgado con el único objetivo de presionar a figuras públicas para obtener contratos publicitarios que beneficien al periódico La Jornada Guerrero, una de sus propiedades.

Lo que viene ahora por lo menos es el rediseño de las encuestas para medir preferencias a la candidatura morenista, pues debido a formalidades electorales derivadas de los estatutos de Morena, no se había incluido a Luis Walton Aburto.

La base social de Morena en Guerrero, que estadísticamente es mayoritaria, aspira a instalar un gobierno estatal que funcione como espacio de negociaciones equilibradas para que el reparto del poder permita derramar los presupuestos de manera transparente y sin privilegiar a unos pocos.

El modelo no es imposible: el punto clave es seleccionar al candidato que más se requiere, no al que más se promueve.

Pero la nominación del candidato de Morena para Guerrero pasa también por los pasillos donde se diseccionan los intereses nacionales de ese partido: el choque Ricardo Monreal-Martí Batres tiene elementos vitales para la lectura de este contexto. Al final de cuentas, el grupo que se quede con el control de Morena influirá en la designación de candidatos, y quien tenga dudas que revise el caso Puebla.

El elemento que llama la atención es que Guerrero no es una pieza menor en el tablero de Morena, por lo que de adentrarse la lucha por la dirigencia nacional en un terreno de negociaciones, la candidatura a gobernador en esta entidad podría ser una de las piezas fundamentales a tratar en los acuerdos para la construcción del partido de López Obrador a partir del 2021.