El escenario planteado por analistas para que la oposición central de Morena, -PRI, PAN, PRD-, cocinen una alianza en el 2021 tiene una condicionante básica: que la candidatura a gobernador no sea ocupada por alguien ligado a la nomenclatura de esos partidos.
De hecho, no es la primera vez en Guerrero que esta propuesta se coloca en el debate.
Cuando el presidente Enrique Peña Nieto activó la destitución de Ángel Aguirre Rivero, el efecto de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, había inoculado ya todo el andamiaje partidista en Guerrero, por lo que la elección del mandatario interino y el proceso electoral en puerta para renovar gubernatura quedaron empantanados en el máximo grado de desconfianza ciudadana hacía los partidos.
La crisis del sistema partidista quedó exhibida cuando el entonces secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, convocó a su despacho en Bucareli al rector de la UAGro, Javier Saldaña Almazán y no a los dirigentes nacionales de los partidos como marca la liturgia política en estos procedimientos.
La salida para desatemperar la irritación social, -bloqueos carreteros, quema de oficinas estatales y municipales, saqueos en tienda de autoservicio-, fue seleccionar a un personaje con perfil ligado al activismo político pero sin nexos con la estructura de poder de los partidos.
Osorio Chong ofreció el interinato al rector Saldaña, después de todo en Michoacán había sido efectiva la fórmula de nombrar gobernador interino al rector de la Universidad Michoacana como sustituto del mandatario constitucional que solicitó licencia.
El rechazo generalizado a lo que representaban los partidos después de la noche de Iguala, abrió  dos escenarios: el primero, designar a quien cumpliera con el perfil -Rogelio Ortega- y el segundo consistente en perfilar al Rector Javier Saldaña como candidato único para el periodo 2015-2021.
Por lo pronto, la alternativa de buscar en terreno neutral a un candidato sin partido y con base ciudadana ha sido trasladada de nueva cuenta a la tribuna mediática. El domingo pasado fue colocado en redes sociales un cuadro de indicadores porcentuales sobre tendencias de personalidades electorales, en el que según una medición temprana el rector Javier Saldaña se localiza a la cabeza con 14.2% de opiniones a su favor.
Si el dato cumple con la normatividad exigida a procedimientos para levantar una medición, Ángel Aguirre Rivero y Pablo Almílcar Sandoval ocupan el segundo y tercer lugar con 11.9 y 11.2,  respectivamente.
En esta línea de preferencias, la tabla señala que Beatriz Mojica Morga recibe un siete por ciento y en el mismo porcentaje se identifica el ex senador Armando Ríos Piter.
En la relación, aparece el nombre de Luis Walton Aburto con un cuatro por ciento, suficiente para influir el rumbo de la elección a gobernador como lo hizo en 2011 y 2015.
En este contexto, se explica el por qué el interés del senador Félix Salgado Macedonio y otros personajes de diversos partidos para desestabilizar el trabajo administrativo y académico de la UAGro.  Después de todo, la sombra del rechazo a los partidos observada en julio del año pasado, podría cubrir ahora al propio espectro morenista, del cual se observó ya un adelanto con el ataque de integrantes de la CETEG a la sede del congreso administrado por la mayoría legislativa de Morena.
En el fondo, la fuerza ciudadana demostrada en las urnas durante el último proceso electoral, se traduce en el mejor indicativo de que la sociedad ha trasladado su visión política más allá de las fronteras partidistas. No es remota la viabilidad de que los guerrerenses le apuesten a buscar un gobierno con perfil social–académico: los estados del centro de la república recorrieron esa experiencia y entraron en una etapa evolutiva que aún predomina.