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Javier Taja, la variante



Textos y claves…

Javier Taja, la variante

Miguel Ángel Arrieta

El reagrupamiento practicado por el priismo local durante el último trimestre, se deriva de una ecuación paradójica planteada por el Grupo Taja.

De acuerdo a la lógica de quienes impulsaron al PRI en la elección de 2018, el tricolor no tuvo rival alguno que lo superara: perdió ante un impulso nacional.

De hecho, antes de utilizar los resultados de la elección municipal pasada, para declarar un triunfo anticipado de Morena en la renovación de ayuntamientos 2021, el morenismo debe entender que la votación en 2018 fue la respuesta de la gente a la convocatoria contra el hartazgo sistémico.

En realidad, la estadística electoral del 2018 para votaciones municipales, contribuye a despejar espejismos triunfalistas anticipados.

Por lo menos, en el caso Acapulco  prevalecen indicios de que el adversario a vencer en 2021 no es Morena, sino el PRI.

Al final de cuentas, quien ganó fue AMLO, por lo que sin una campaña liderada por el ahora presidente de México, el milagro de la abundancia en urnas parece irrepetible para el morenismo local.

Ahora que se ha comprobado la falibilidad de los portadores de la esperanza, los priistas entienden en un plano frío que el Grupo Taja tiene las mejores posibilidades dentro del tricolor para recuperar el ayuntamiento de Acapulco.

Por lo pronto, la reinserción del Grupo Taja, conformado por empresarios, prestadores de servicios, hoteleros, maestros, líderes estudiantiles, productores agrarios e inversionistas, en el activismo interno del PRI, confirma las versiones de que los integrantes de este movimiento nunca abandonaron la parcela política que vienen trabajando desde hace una década.

Sin embargo, el punto central de la reactivación del Grupo Taja no se localiza en el interés por obtener de nuevo la candidatura priista, sino en la variante de su propuesta: el proyecto ahora es Javier Taja.

Javier Taja Ramírez se desempeña desde hace más de tres años como director de la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria de Guerrero (CICAEG) y a través de este cargo ha desarrollado la mayor agenda de obra pública desplegada durante la última década en Acapulco.

A Javier Taja se le atribuye identidad partidista de bajo perfil  con una presencia política que se desprende desde una estricta visión ejecutiva.

En el fondo, la utilidad de una candidatura encabezada por Javier Taja, podría ser el extinguidor contra opiniones críticas que rechazan la baraja de cartas utilizada excesivamente por el PRI al momento de presentar propuestas electorales.

El problema, es que el PRI nacional no ha entrado en la ruta de las redefiniciones profundas que su militancia espera después del descarrilamiento enfrentado en 2018. Por lo que hay cacicazgos dentro del partido que no asimilan la urgencia de recurrir a candidatos jóvenes ligados preferentemente a un currículum ciudadano-profesional.

En los hechos, el PRI en Acapulco posee la mayor estructura electoral y las probabilidades de que el fenómeno AMLO no se repita se mantienen en tendencia creciente, por lo que el tricolor debe prepararse para un escenario aceitado a su favor para el 2021.

Después de todo, la lógica histórica de Acapulco en el último decenio indica que el desgaste natural del ejercicio de gobierno sufrido por el partido que administra el ayuntamiento, se traduce en una elevada vulnerabilidad que ha impedido que la fuerza política gobernante repita un trienio más.