La visión limitada sobre los migrantes
Miguel Ángel Arrieta
Aunque mediáticamente el gobierno mexicano y los gobernadores de una veintena de estados han ofrecido un perfil humanista y sensible para atender el paso de los migrantes centroamericanos por México, ese escape publicitario no les alcanza para ocultar que cientos de mexicanos siguen huyendo de la pobreza ante la incapacidad de los gobernantes para entender el fenómeno migratorio y sus verdaderos efectos socioeconómicos.
De hecho, la retórica oficial se ha extraviado a tal extremo que un gran número de políticos incurre en pronunciamientos en el sentido de procurar el bienestar de los migrantes radicados en suelo extranjero, cuando no disponen ni de presupuesto ni del más mínimo conocimiento sobre los alcances de acuerdos internacionales y límites legales derivados de la soberanía de cada nación.
El más reciente ejemplo de la ignorancia que la clase política mantiene sobre las claves exponenciales de la migración, lo protagonizó el Senador Félix Salgado Macedonio, cuando a una semana de iniciar tareas como legislador se comprometió a trabajar intensamente para desaparecer los consulados de México en Estados Unidos de Norteamérica, "porque son oficinas inútiles y representan un gasto excesivo".
El problema es que la visión limitada que prevalece sobre el tema, impacta negativamente en los espacios de gobierno desde los que se puede construir una estructura de servicios funcional para los migrantes.
Al final de cuentas, si se trata de pensar en favor de los migrantes lo que se debe debatir es el desarrollo en las regiones expulsoras de mano de obra al extranjero, no en implementar reglas para apoyar migraciones derivadas de la pobreza y la violencia.
En Guerrero, la Secretaría de Atención a Migrantes y Asuntos Internacionales navega en la mediocridad a cargo de un personaje acusado de fraude fiscal y empresarial en la Unión americana, y la inamovilidad de esa institución apenas permite operar un programa asistencial pues el resto de sus acciones dependen de un presupuesto federal que próximamente será absorbido por la nueva figura de la coordinación de delegados federales.
En el Congreso del Estado la Comisión de Atención a Migrantes no solo ha sido inoperante en legislaturas pasadas, sino obstaculizadora: en la LX legislatura el presidente de esa comisión, Roger Arellano, y diputados locales de la fracción perredista cabildearon para frenar la reglamentación de la iniciativa que permite elegir un diputado migrante en la legislatura local.
La figura del diputado migrante logró ser procesada e incluida en la reforma constitucional promovida por el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero, pero para aterrizarla se requería ser sometida a votación su reglamentación, lo cual impidieron los diputados perredistas.
Durante la LXI legislatura, la comisión paso de la inutilidad a casi su extinción. El entonces presidente de esa responsabilidad, Mauricio Legarreta, jamás presentó iniciativa o exhorto para emprender apoyos a migrantes.
Independientemente de que hasta ahora, los actuales integrantes de la Comisión de Atención a Migrantes del Congreso local ya expusieron su programa de trabajo para atender el tema, líderes de migrantes observan con escepticismo las propuestas y consideran que hasta ahora solo pueden aceptarlas como un catálogo de buenas intenciones.
En este contexto, lo que sí llama la atención es el planteamiento del diputado Olaguer Hernández, Secretario de la Comisión, quien propone puntos concretos de asistencia social y programación de obra pública en comunidades con elevada tasa de migración, ya que, de acuerdo a su definición, si no se dispone de condiciones para auxiliar a quienes ya radican en Norteamérica, por lo menos se debe apoyar sustancialmente las necesidades básicas de las familias que dejan los paisanos al salir hacia el norte.
Después de todo, el principal objetivo por el que lucha el migrante al establecerse en Estados Unidos es financiar a su familia y mejorar la calidad de vida de sus comunidades de origen, de ahí que las autoridades locales en lo que deben enfocarse es en la prestación eficiente de servicios de salud, seguridad y accesibilidad a los pueblos, propone Oleaguer Hernández.
En ese sentido, lo que los políticos deben comenzar a desaprender es el concepto de la ecuación migración igual a dólares, y adentrarse en espacios analíticos que vayan desde la negación de oportunidades que detonan la migración hasta la inclusión de los paisanos en tareas económicas que recuperen la productividad de amplias regiones guerrerenses.
La Coalición de Migrantes Mexicanos fundada hace tres meses en Chicago, Illinois, y cuyas delegaciones se han multiplicado en por lo menos 20 estados de la unión americana, mantiene objetivos en ese sentido y desarrolla un intenso intercambio con diplomáticos y legisladores federales mexicanos. Durante el mes de octubre celebró por lo menos tres foros en el recinto legislativo de San Lázaro.
La realidad del tema migrante obliga a reconocer que el fenómeno no creció y se desbordó en Centroamérica, más de once millones de mexicanos permanecen en Norteamérica ante las oportunidades que su país les ha negado, por lo tanto requiere ya el trato transversal que gobernadores y federación se resisten aplicar.


