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Textos y claves



IMSS, corrupción transexenal

Miguel Ángel Arrieta

El debate-escándalo generado al interior del IMSS Guerrero ante los vacíos de poder derivados del conflicto-romance protagonizado por quienes dirigen la institución, más allá de ser un asunto de relaciones unipersonales es el indicio central del funcionamiento de una acelerada maquinaria de venta de plazas, alteración de presupuestos y desaparición de material clínico en plena recta final del sexenio peñanietista.

De ahí que un numeroso grupo de profesionistas de la institución, médicos familiares, especialistas, enfermeras, trabajadoras sociales, contadores y personal técnico, se hayan organizado el viernes pasado asumiendo todo riesgo de recibir represalias, para exhibir la violencia administrativa ejercida contra la base trabajadora de la delegación Guerrero.

Apegados al precepto internacional de que cuando las instituciones fiscalizadoras fallan el último recurso es el periodismo de denuncia, los trabajadores transmitieron en redes sociales documentos, fotografías y videos para respaldar sus señalamientos. El problema es que en la confusión de cierre de gobierno, las instancias supervisoras de la entrega recepción del IMSS México mantienen centrado su interés primario en los estados financieros de oficinas ejecutivas en Ciudad de México y en centros hospitalarios de tercer nivel.

Aquí el hospital Vicente Guerrero apenas califica para segundo nivel y lo demás son centros minúsculos de atención clínica aldeana.

En este contexto, el vacío de poder acentuado entre un gobierno que termina y un gobierno que entra y desconoce los controles reales para frenar desvíos de último momento, lo que prevalece en el IMSS Guerrero es una estrategia de poder concesionado a las amigas incomodas del delegado estatal, Reyes Betancourt Linares, y del líder sindical, David Hernández Gorjón, asistidas por el grupo de funcionarios incondicionales de ambas favoritas.

Por lo pronto y ante la ausencia de órganos auditores, el tráfico de influencias permitió a la amiga incomoda del líder de la Sección XVII del Seguro Social, David Hernández Gorjón, Irene Campos Cebrero, jefa de enfermeras del hospital regional Vicente Guerrero, obtener un Certificado de Incapacidad Temporal para Trabajar por un periodo de 14 días, sin cumplir con el protocolo clínico-administrativo exigido para el procesamiento de dicho documento.

La incapacidad otorgada por la oftalmóloga Areli Farías Barajas con matrícula 99376383 del hospital regional Vicente Guerrero, fue liberada el pasado primero de octubre sin establecer motivo de la incapacidad, y en realidad significó una licencia ilegal para que Irene Campos pudiera ausentarse de su trabajo con objeto de asistir a la convención sindical del SNTSS realizada en Cancún, Quintana Roo, el primer fin de semana del mismo octubre.

La denuncia presentada por trabajadores para exhibir la violación al reglamento del IMSS, acompañada de testimonios fotográficos y videos tomados durante la estancia de Irene Campos en Cancún al lado del líder David Hernández, derivaron en la apertura de una investigación por parte de la Dirección de Asuntos Jurídicos de la delegación del Seguro Social.

Esta denuncia no es única: la persistencia de los trabajadores para reunir elementos que respalden su inconformidad abrió otras pistas. El manejo de los recursos financieros de la sección XVII del IMSS, organización que representa a la totalidad de trabajadores del Seguro Social en Guerrero, coloca al líder David Hernández en una encrucijada legal luego de detectarse un cheque de la cuenta oficial expedido a nombre de un particular, y cuyos fondos terminaron depositados en la cuenta personal del mismo líder seccional.

El cheque de la Cuenta Productiva Banamex número 70028126520, por un monto de sesenta mil pesos, firmado por David Hernàndez a nombre de Aldair Martínez Basilio, mensajero del sindicato, fue cobrado por el beneficiario referido pero este a su vez después de cobrar el documento depositó el dinero en la tarjeta CITI número 5288519101585280, perteneciente al mismo David Hernández Gorjón, lo que según la denuncia de los trabajadores ha ocurrido en repetidas ocasiones.

En este sentido, los trabajadores agregan que a la par con el sospechoso manejo de los recursos sindicales que al final de cuentas son recursos de los trabajadores, sindicato y delegación del IMSS mantienen una abierta venta de plazas para ingresar al mejor postor antes de que concluya el sexenio, negocio en el que hayan involucrados la mayoría de los funcionario cercanos al delegado Reyes Betancourt Linares.

En el fondo, la gravedad del caso radica en que a pesar de existir por primera vez pruebas documentales contra prácticas corruptas en la delegación del IMSS, no se percibe interés alguno de actuar legalmente frente a tales elementos.

Con la circunstancia agravante de que esta putrefacción prevalezca durante el próximo gobierno.