Pablo Sandoval III; chivo en cristalería
Miguel Ángel Arrieta
Si la máxima de José Francisco Ruiz Massieu en el sentido de que el poder a los inteligentes los marea pero a los pendejos los vuelve locos, el caso más inmediato de esta personificación se concentra en el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso estatal, Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros, quien concentra todo el poder lopezobradorista en Guerrero y no ha entendido lo más lógico: en el sistema republicano las instituciones ni se inventaron ayer ni están moldeadas en gustos individuales.
Aún no termina de reparar las severas abolladuras que asimiló el Congreso estatal por el dislate de los diputados de Morena para llamar a comparecer al Fiscal del estado en base a fake news, cuando ya se metió en el embrollo de cuestionar la autonomía universitaria cuyo diseño y construcción paradójicamente son resultado de una lucha social histórica que cobró vidas de guerrerenses, y en la que su abuelo y su padre fueron activistas fundamentales de esa cruzada.
En realidad, la propuesta llevada por Pablo Sandoval III al Congreso local para establecer se cancelen las cuotas aplicadas en la Universidad Autónoma de Guerrero, (UAGro), por concepto de servicios escolares, es apenas parte del debate generado por el nulo rendimiento registrado por el pastor de la bancada morenista en el Congreso guerrerense.
De hecho, la visión unidireccional que refleja el coordinador del poder legislativo local en el ejercicio de sus funciones, choca con declaraciones expresadas por el propio presidente electo López Obrador respecto a temas inherentes a Guerrero.
Por lo pronto, en los primeros días de agosto pasado en un encuentro con rectores de las principales universidades del país integrados en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, (ANUIES), López Obrador afirmó que el próximo primero de diciembre, antes de rendir protesta como presidente de México, firmará un acuerdo con las universidades públicas y privadas para mejorar la educación superior.
El anuncio de AMLO fue preciso en materia de financiamiento para las universidades públicas: "a partir del 2019 la base para la asignación presupuestal a las universidades serán los recursos otorgados en 2018, a los que se sumará el impacto de la inflación, es decir, serán montos indexados", lo que deja claro que las vías de captación de recursos propios por medio de cobro de cuotas no se tocarán pues ello sería trastocar el espectro presupuestal de las universidades, y particularmente irrumpir la autonomía de las instituciones de educación superior.
De ahí que antes de mantener su iniciativa de cancelar cuotas universitarias, lo primero que debe hacer Pablo Sandoval III es explicar cómo repondrá esta base de ingresos que le permite a la UAGro oxigenar precariamente su sobrevivencia económica. Si AMLO ha indicado que la base de financiamiento para el próximo año será la misma ejercida en 2018, esto incluye un esquema de respeto a los mecanismos propios de cada universidad para allegarse recursos.
Después de todo, el subsidio que entrega la SEP a través del gobierno estatal nunca ha sido ni será suficiente para mantener el funcionamiento de las universidades en todo el país. Cada año, durante las semanas que se discute el presupuesto de egresos federal, un grupo de rectores de Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Hidalgo, Veracruz, Tamaulipas y Baja California Sur, entre otras entidades, realizan diligencias interminables ante los legisladores para poder obtener por lo menos mínimos volúmenes de subsidio adicional.
El caso es que ante esos elementos, se aprecian indicios de que detrás del interés derogador del diputado Sandoval III, lo que realmente prevalece es la intención de dar un golpe de poder para demostrar que él es la mano fuerte de AMLO en Guerrero.
Y es que hasta ahora no ha encontrado la fórmula para transmitir sus pretensiones monárquicas: cuando creyó que había rendido frutos la versión que hizo circular para considerarse vicegobernador, vino AMLO y le aclaró: el que manda en Guerrero es Astudillo.
Cuando consideró que con el control del grupo mayoritario de Morena en el Congreso local comenzaría a gobernar a la par con el Ejecutivo, no alcanzó la mayoría requerida para impulsar su propuesta de asignación de comisiones legislativas. Tres diputados de Morena no asistieron a la sesión donde se votó el tema y en reacción Pablo III dictó sentencia: -quedan excluidos de los beneficios que otorgaré a mis leales.
En el fondo, el comportamiento bélico de quien debería entender la política como arma de conciliación y acuerdos, tiene dos aristas: en una de ellas Pablo III deambula fuera de la noción espacio-tiempo dando como inevitable su ascenso a la gubernatura en el 2021, y en la otra vertiente lo que hace se deriva de una mezcla de resentimiento, venganza e ignorancia.
En ambos casos, es prácticamente un chivo en cristalería.

