CARTAS DESDE CHICAGO
En el extranjero quiero más a mi nación
ROGELIO FAZ.
La mejor ocasión para mostrar el orgullo de ser mexicano, es durante la conmemoración de la supuesta Independencia de México; cumpleaños de la nación. Para el efecto hay varios eventos donde se expresa abiertamente ese sentimiento patriótico. En el extranjero no es la excepción, se organizan Gritos, "desfiles", bailes, conciertos… semanas antes y después de la fecha.
A pesar que ese orgullo este sustentado en algunos episodios históricos no muy apegados a la realidad, con personajes maquillados de patriotismo que nosotros exaltamos.
Para los mexicanos en el extranjero ese patriotismo se expresa en canciones como: "… si muero lejos de ti que digan que estoy dormido y que me traigan aquí…" de Chucho Monge.
No habría que descartar la idea de ser menos patrioteros y sustentar la identidad con acciones más propias y simples, asimilar el pasado sin tanto folklor; para estar mejor parados en el extranjero y por consiguiente con una mejor visión del país que dejamos.
Las fiestas patrias como desfiles, o sea, las llamadas 'paradas' en Estados Unidos con carros alegóricos, políticos y comerciantes marchando, se puede caer en la utilería, pero como a todo cumpleañero por ser su día se le permite hacer lo que quiera.
Un mexicano estará orgulloso de sus raíces, no obstante, las expresiones no las acompañamos de cordura o consientes de la independencia.
¿Qué implica ser un buen patriota? ¿Gritar ¡Viva México Hijos de la…!? Pregonar que nuestro país es rico en muchos aspectos y que estaríamos mejor si no fuera por los villanos que lo saquean. Eso no hace patria. Que México es bello y hermoso por todos sus paisajes y recursos naturales, pero se nos olvida que nosotros somos o fuimos parte de ese paisaje donde se abandona a cadáveres en baldíos que ya estaban podridos en vida. En la sierra al pie de los magueyales.
Es bueno tener identidad nacional partiendo de acontecimientos históricos solidos que den esa certeza de identidad, además de las costumbres y tradiciones que complementen ese concepto.
Probablemente sea tarde escudriñar, como este comentario, en ciertos acontecimientos históricos y sea preferible no desencantar ese orgullo o dañar la imagen a ciertos personajes de la historia lastimando sentimientos patrios.
Ideas con la que muchos mexicanos cargamos en la mochila en el extranjero, que en México se traduce en haber abandonado a la patria, con el argumento de buscar un mejor futuro, porque en nuestra tierra linda y querida no nos dio o no supimos darnos la oportunidad.
Ahora en el extranjero quiero más a mi nación que me da sustento y mejores oportunidades. Ya no somos parte del paisaje de México, y lo queremos compensar con remesas. Debido a eso es que en México todavía hay resistencia en la sociedad para que participemos en los procesos electorales.
En el extranjero no se hace mucho por conocer mejor nuestra historia que no sea la de celebrar con bullicio y aullidos. No nos queda celebrar la independencia porque muchos ni conocemos la historia y ni somos libres en tierra ajena.
Que digan que estoy dormido y que me entierren aquí, México lindo y herido en el extranjero quiero más a mi ración. ¿Suena fatalista? Pues esa podría una característica nueva de nuestra identidad en el extranjero.
